Pina de Ebro

Pina de Ebro - La Mechana

Cómo llegar

Para alcanzar nuestro objetivo tenemos una ruta corta y cómoda que podemos realizar por los dos lados del Ebro, es decir, por la antigua carretera a Barcelona (N-IIA) o bien por la de Castellón (N-232).

Para hacer variado el trayecto elegimos las dos opciones, una para la ida y otra para el retorno, realizando la ida por la de Barcelona, de este modo no nos dificultará nuestro viaje el tráfico pesado que suele tener toda vez que lo encontraremos de cara.

Saldremos de Zaragoza por el Barrio de Santa Isabel, rumbo a Lérida, carretera N-IIA, y sin dejarla encontramos las localidades de La Puebla de Alfindén, Alfajarín, Nuez de Ebro, Villafranca de Ebro y Osera de Ebro, todas ellas en apenas treinta kilómetros de recorrido que ayudarán sin duda a que nuestro viaje sea entretenido.

En este último tramo, hasta completar los 42 km. de distancia, veremos siempre la población de Pina de Ebro a la derecha de nuestra marcha, junto al río Ebro, hasta alcanzar el desvío, carretera CV-604, que con facilidad nos permitirá llegar a nuestro destino.

En cuanto nos acercamos al pueblo llama la atención las dos torres que sobresalen claramente por encima del núcleo urbano que es bastante extenso y de poca altura (no son muchos los bloques de más de tres pisos).

Al adentrarnos en el núcleo nos dirigiremos a su plaza principal, la de España, que será nuestro centro de operaciones y donde aparcaremos. Por cierto, aquí en esta hermosa plaza, entre otras muchas actividades, se viene celebrando desde hace unos años la concentración motorista de los PERROS DEL EBRO.

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Video de la 18 Concentración Internacional Perros del Ebro, año 2010 en Pina de Ebro..

Paseo realizado al Palacio de la Aljafería.

El lugar

Se trata de la más septentrional de las localidades de la Ribera Baja del Ebro, en su casco urbano nos encontraremos con muestras de un pasado mudéjar, como es el convento franciscano (s. XVI), todavía en proceso de restauración.

Como seña de identidad Pina tiene una gran plaza principal de trazado rectangular, la Plaza de España, que utilizaremos como centro neurálgico para nuestra visita y donde, tras aparcar, se puede comprobar como está adornada con hermosos jardines entre los que destaca un típico quiosco de música.

En esta ocasión el motivo de nuestro viaje es un saludable paseo por la orilla del río, donde poder disfrutar de los paisajes que nos ofrece la ribera, buscando la naturaleza viva y apartándonos del casco urbano.

Para la realización de este artículo tomamos referencia del que se publicó en la revista "La Magia de Aragón", febrero de 2005, por el maestro y amigo Javier Blasco Zumeta, natural de esta localidad, amante y defensor de las tierras monegrinas, quien con su abnegada dedicación ha propiciado el descubrimiento, en este semidesierto, de unas 200 especies nuevas para la ciencia.

El paraje que invitamos a visitar esta señalizado como el itinerario de "La Mechana", todo él discurre por caminos vecinales de uso público y nos supondrá un cómodo paseo de dos horas que realizaremos sin dificultad, con unos 4 km de longitud aproximadamente. Dado que existe sombra a lo largo de todo este paseo, cualquier época del año será apropiada, de hacerla en verano se recomienda protección contra los mosquitos.

Se encuentra en medio de la depresión del Ebro, al amor de aguas llovidas en regiones lejanas, donde el río se hace acompañar de comunidades animales y vegetales propias de los paisajes europeos, rompiendo así la uniformidad africana de la estepa. Es la fronda y el despilfarro del verde en los dominios de la aridez y lo ralo como estrategia vital. Y un río tan viejo no puede entenderse hoy sin la mano del ser humano, que todo lo transforma.

Localizarlo es sencillo, la calle Soto, que sale de la plaza de España, termina en el mismo lugar donde nace el itinerario y donde encontramos el descriptivo plano. A partir de aquí, las flechas nos indicarán la senda a seguir y los números nos invitan a detenernos: hay siete paradas.

  Las islas

La presión humana ejercida sobre las orillas del río ha convertido los bosques de ribera que los orlaban en una hilera de sólo un árbol o ninguno. Únicamente en la inaccesibilidad de las islas se han conservado intactos los sotos, verdaderas selvas donde los árboles maduros y los retoños, la madera muerta y las plantas trepadoras se interrelacionan en una maraña protectora de suelos y jabalíes. Pero nada en ese caos es azar y los árboles se organizan según sus estrategias para resistir el envite de las crecidas y la presencia de agua en el subsuelo: los sauces y mimbres en primera línea de agua, flexibles y capaces de sobrevivir al aterramiento o enraizar si la rama se partió y quedó semienterrada; chopos y álamos después, necesitados de menos humedad en las raíces y el olmo por último, allí donde el agua sólo llega ocasionalmente.

Tamarizal

La tamariz es una planta arbustiva capaz de sobrevivir en suelos esqueléticos y, por tanto, con una enorme capacidad colonizadora.

Es la primera especie leñosa que aparece en lugares degradados, como el que nos encontramos, o sobre las gravas del río cuando el curso se aleja.

Una vez nacidos los primeros brotes, sus ramas detienen el limo en suspensión del agua en las crecidas y lo depositan en la base de la planta, comenzando así un proceso que se auto alimenta al espesarse el tamarizal y que lo lleva a su desarrollo óptimo y a su destrucción cuando el suelo es suficiente como para que los árboles se instalen y lo eliminen con su sombra. Pero hasta que eso ocurra, los jilgueros, que crían en ramas bajas y comen en el suelo, buscarán los campos de tamarices para construir sus nidos y darles alegría con su presencia.

Gravera

La gravera está formada por acumulación de cantos rodados que arrastra el río y que proceden de las montañas circundantes: cuarcitas y calizas del Sistema Ibérico y pizarra, cuarcita, granito y andesita del Pirineo.

Son medios muy inhóspitos debido a la insolación extrema y ausencia de suelo, ocupados sólo por el chorlitejo chico, que deposita los huevos sobre el suelo para no llamar la atención en un sitio tan abierto.

Las primeras plantas colonizadoras son siempre especies anuales ya que la inestabilidad de la gravera es manifiesta: Las avenidas aterran estos enclaves o cambian de sitio las piedras, debiendo de comenzar de nuevo el proceso. Cuando las graveras están en contacto permanente con el agua una gramínea del género Paspalum forma una orla verde que serpentea por la orilla.

Chopera

Durante todo el paseo hemos ido bordeando una plantación de chopos, encontrándonos ahora en el interior de la chopera. Aunque la presencia de árboles grandes proporciona la sensación de estar en un bosque, es sólo una percepción engañosa ya que la monotonía del cultivo incide en una notable ausencia de biodiversidad: bajo la sombra de los chopos crecen apenas algunas plantas anuales y el silencio de las copas está sólo roto por el rumor de las hojas si hace viento. El otoño es sin duda la mejor estación para pasear por una chopera, acompañado del crujir de hojas secas al caminar y verlas caer con indolencia, como no creyéndose que su ciclo está acabado.

Soto de la Mechana

Los sotos o bosques riparios se constituyen en el máximo exponente de la vegetación junto al Ebro.

Si bien el soto de La Mechana no es un enclave maduro, pueden observarse los procesos que caracterizan a este tipo de bosques: los tamarices que ocupan el centro y la parte derecha del enclave sobre lo que fue una antigua explotación de áridos, mientras los árboles de ribera ocupan la orilla misma del río y la línea de suelos profundos que se extiendo hacia la izquierda paralela a la chopera. Aquí pueden verse sauces, chopos, álamos blancos, olmos y otros árboles como nogales y moreras. La lucha por la luz se manifiesta en la existencia de varias especies de plantas trepadoras, entre las que destacan las zarzas, y la explosión de vida la da la primavera con los cantos del ruiseñor y el mirlo, que contrasta con la nada de la chopera vecina. En el barro del suelo está impresa la huella de la vida en la noche, jinetas, jabalíes, tejones y zorros nos hacen ver que no existe la paz en el paraíso.

Mota y huerta

El camino elevado en el que nos encontramos es una defensa contra las crecidas del río llamada "mota".

Con la construcción de las motas se ha conseguido proteger los cultivos de las avenidas, pero se ha hecho prisionero al río, terminando con la dinámica fluvial que hacía del Ebro un río divagante en su cauce medio, no formándose ya nuevos galachos.

A la derecha se extiende la huerta, una tierra feraz aportada en tiempos pasados por el río y con agua de riego abundante. Es una agricultura extensiva, siendo tradicional la sucesión de alfalfa, trigo y maíz, si bien empiezan a verse algunos invernaderos que permiten intensificarla.

Las "malas hierbas" vegetando entre los cultivos o en las lindes entre campos forman una flora peculiar que fue siempre tormento del agricultor. La codorniz reclamará en el alfalfar y el buitrón y el triguero colonizarán los herbazales de las márgenes.

Poza Larga

Esta pequeña laguna es un galacho, conociéndose por este nombre al cauce abandonado del río que mantiene aguas quietas y vegetación palustre (aneas y carrizo) en las orillas. Estas aguas tranquilas y la protección del carrizal permiten la presencia de aves acuáticas como pollas de agua y fochas, así como de otras tan especializadas como los carriceros, que construyen sus nidos entrelazando con briznas de hierba los tallos delgados de varios carrizos próximos.

En su evolución natural, los galachos van colmatándose permitiendo al disminuir la película de agua, la extensión del carrizal. El proceso se acelera entonces ya que, en las crecidas, una mayor densidad de vegetación provoca la deposición de más sedimentos, terminando finalmente por dejar de ser una zona húmeda y ser ocupada por el soto.

Desde este punto se regresa al casco urbano, a la Plaza de España lugar de donde salimos y donde daremos por finalizado nuestro paseo, pasando previamente por las piscinas, campo de fútbol, complejo deportivo y plaza de toros.


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Dónde almorzar

Existen varias opciones para este capítulo, algunas de ellas en el mismo lugar donde hemos iniciado el recorrido y donde aparcamos, pero en nuestras ya repetidas visitas solemos elegir El MESÓN, establecimiento ubicado en lugar preferente, junto al arco La Villa y el Ayuntamiento, donde tenemos la certeza de ser siempre bien atendidos y sabemos que un par de huevos fritos hechos con cariño los vamos a poder disfrutar en la mayor tranquilidad, haciendo con ello más atractiva la visita.

Bar Restaurante EL MESON

Plaza de España, 2

Tfno. 696 685 309

María Jesús y Andrés

Pina de Ebro (Zaragoza)

(c) 2007   Ignacio Gonzalvo


Localidad: PINA DE EBRO


Distancia de Zaragoza: 38 Km.


Tiempo estimado: 00h45


Comarca:

RIBERA BAJA del EBRO


Provincia: ZARAGOZA


Población: 2.219 habitantes


Altitud: 161 m.

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